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viernes 2 de abril de 2010

Extorsionadores ya están identificados (

Personal de Inteligencia de la Policía Nacional de la Dirtepol- La Libertad Trujillo, ha detectado a más de una veintena de organizaciones criminales que vienen operando bajo la modalidad de secuestro y extorsión en el norte del país, especialmente en Trujillo, Chiclayo y el norte chico, y que habrían amasado una fortuna.


Estas bandas, se conoció, han sido identificadas como "Los canallas de La Esperanza", "Los chancheritos de Winchazo", "Los marcas de El Porvenir", "Los noctámbulos de Trujillo", "Los forados o topos", "Los pulpos de El Porvenir", "Los dallas de La Esperanza", "Los ochenta", "Los clavos", "Los encapuchados de Moche", "Los injertos o norteños" y "Los falsos policías".

También figuran en la lista que maneja la Policía: "Los pájaros de Florencia de Mora", "Los secuestradores", "Los plataneros del 20 de abril-Trupal", "Los tacoras de La Esperanza", "Nueva generación", "Los clavos de Chicago", "Los clavos de Florencia de Mora", "Los clavos de El Alambre", "Los canallas de La Esperanza", "Los compras o receptadores", "Los universitarios" y "Los camioneros".

Las investigaciones sobre estas bandas delictivas han determinado que los reos planifican y dirigen desde el penal El Milagro de Trujillo las extorsiones a empresarios, a través de llamadas telefónicas en las que les solicitan una fuerte suma de dinero a cambio de que él o sus familiares no sufran un atentado.

Según la Policía, muchos hombres de negocio, por salvaguardar la integridad de su familia, no han denunciado el hecho y han pagado fuertes sumas de dinero.

Se indicó que los hampones hacen un reglaje a sus víctimas para conocer sus ingresos económicos, sus movimientos diarios y el desplazamiento de su familia, para luego comunicarse por teléfono y bajo amenazas solicitarles dinero.

Pero los delincuentes no actúan solos, se ha comprobado también que la mafia existe entre los mismos funcionarios y empleados del Instituto Nacional Penitenciario (Inpe) que se han convertido en compinches de los delincuentes.

Según el jefe del Inpe, Rubén Rodríguez Rabanal, en estas mafias están involucrados funcionarios que serán cambiados a otras cárceles. Sin embargo, los expertos, entre ellos investigadores de la Policía, advierten que esto no cambiará las cosas. "Se necesita cortar de raíz este problema, sancionar con penas ejemplares a los corruptos y cambiar el Código Penal, que ahora favorece al delincuente. La Policía está atada de pies y manos y no puede realizar bien su trabajo", detalló un detective de la División de Secuestros.

Rodríguez Rabanal luego de comprobar que miembros de la institución que dirige desde el 8 de enero de este año, están involucrados en el ingreso de celulares a los centros de reclusión y se prestaron para poner fuera de servicio los bloqueadores de equipos celulares, dispuso la rotación de personal para tratar de erradicar la corrupción.

sábado 27 de febrero de 2010

El gran dinero

Mientras los políticos discuten sobre cosas menores, el señor García sigue empeñado en saquear al país cobrando comisiones por cada gran proyecto (cosa que se probará cuando algunas de sus víctimas decidan, en el próximo gobierno, hablar a cambio de inmunidad; de allí la imperiosa necesidad, para el doctor García Pérez, de que sean Castañeda o Keiko quienes lo sucedan).

Para mejor vender enormes extensiones de bosques y parajes, de humedales y colinas, García ha enviado al Congreso, donde gobierna el novio platónico de Fabiola de la Cuba, un proyecto de ley con su firma.

En ese texto García le pide al señor Alva Castro, o sea a su fiel y seguro servidor, que por favor le dé importancia debida al proyecto en cuestión, que tiene un título de aspecto inocente: “Ley que modifica el artículo 8 de la Ley 28223, Ley sobre los Desplazamientos Internos...”

El asunto de fondo tiene que ver con Bagua y sus consecuencias: la irreductible oposición, ambientalista y política, a los proyectos contaminadores y desfigurantes de la gran minería y de las empresas de exploración y explotación petrolera.

García, que no puede cobrar comisiones si no brinda una contraprestación, está desesperado: el gobierno empieza a terminársele y todavía hay mastodónticos proyectos a la espera de que el gobierno “facilite las cosas a la inversión”, que es lo que exige el lobismo corporativo.

¿Qué hacer, entonces? ¿Qué hacer para seguir cobrando?

Pues presentar proyectos como el que en estas líneas comentamos.

La modificación propuesta reza así:

“Si el desplazamiento se produjese a causa de proyectos de desarrollo en gran escala justificados por un interés público superior o primordial, la autoridad competente para

autorizar dicho desplazamiento será el Titular del ministerio de la Mujer y Desarrollo-MIM-DES...”

O sea que García aparta al ministerio del Ambiente de un manotazo y le entrega al ministerio de la Mujer (¿? ) la potestad de “autorizar” la expulsión de sus tierras nativas de quienes, por diferentes razones que van de la posesión inocente a la oposición activa, pueden llegar a ser un obstáculo para la inversión foránea.

¿“Proyectos de desarrollo en gran escala justificados por un interés público superior o primodial”?

¿Y quién determinará cuándo el interés público es superior o primordial?

¿No son los derechos de los peruanos que viven en la sierra y selva parte de un interés público superior? ¿No es primordial defender el medio ambiente de la voracidad tóxica de la gran minería o de la invasión geológica de los grandes faenones?

García, aconsejado por sus Piñeras, quiere optar por la solución Chilena: crear las condiciones que hagan posible declarar ilegales a quienes defienden sus tierras ancestrales y los viejos derechos de la naturaleza.

Creo haber dicho en alguna parte que aquel día de la entrevista de seis horas a Haya de la Torre lo que más me impresionó fue la frugalidad de su vida, la sobriedad de esa casa llena de libros y tesoros culturales, esa casa donde lo único que brillaba eran los años de sabiduría acumulados y algunos objetos que decían mucho de esa vejez amenazada por la pobreza: un piano de cola desafinado, una caja de laca comprada en Kyoto, un busto romano donado por una familia millonaria. Y afuera, en el jardín apenas cuidado y lleno de calvas, unos perros chuscos y hermosos que Haya quería más que a nadie.

A pesar de la difamación crónica de la que era víctima, Haya fue un hombre de clase media al que nunca le interesó hacer fortuna. Sabía que venimos de la fugacidad y que hacia ella vamos y que sólo un espíritu malogrado por la codicia podía dejarse seducir por lo material.

García, que pretendió ser su discípulo pero que de Haya sólo tiene la locuacidad, siempre pensó que Haya fue un tonto y que, al final de su vida, se expuso a las pellejerías de la escasez cuando hubo de ser examinado en Texas y fue necesario hacer una colecta entre amigos del partido para que ese viaje inútil se produjera.

Para curarse en salud y prevenirse de miserias García se ha vuelto rico, espléndidamente rico, podridamente rico, sin haber jamás trabajado. Todos sabemos cómo es que ha construido su fortuna.

Pero al presidente de la república le sucede lo que a muchos ricos les pasa: nada le es suficiente, nada calma su miedo al futuro.

Por eso, entre otras muchas cosas, presenta este proyecto de ley que hace más fácil la erradicación y el desalojo de tribus nativas o comunidades centenarias cuando la gran minería y el gran petróleo –y el gran dinero- estén de por medio. Porque de eso se trata, como en la novela de Dos Passos: del gran dinero.

sábado 20 de febrero de 2010

Patricia y Augusto

No sé qué tendrá que pasar en RPP para que Patricia del Río y Augusto Álvarez Rodrich presenten su renuncia o digan algo (o susurren alguito, o se incomoden un poco).

Y es que lo que está haciendo Raúl Vargas con esa emisora es sencillamente indigno de llamarse prensa.

Como las encuestas señalan que la popularidad de Alan García está -a nivel nacional- por los suelos, Vargas ha decidido servir de pulidor del régimen.

¿Que el modelo no llega a todos?

Pues allí está Vargas para preguntarle al director del programa Juntos las preguntas que sólo le harían en el “Melody” y las repreguntas que sólo le haría su santa abuelita.

-¿Vamos bien, pero podemos ir mejor? –pregunta Vargas.

-Hemos aprendido y claro que vamos a mejorar –le responde el burócrata locuaz.

¿Que en Essalud matan y rebanan y sierran y no pasa nada?

Pues allí está Vargas, en su papel de Jabba the Hutt del palacio de Pizarro, haciéndole “al ingeniero Fernando Barrios”, el director de Essalud y el que paga la publicidad y abona muertos y heridos por cada servicio prestado, la entrevista más horizontal que uno pueda imaginar “con ocasión de inaugurarse este gran hospital de Chiclayo-Oeste, el Luis Heysen Incháustegui”.

¿Que Luis Alva Castro es un monigote con el pelo teñido por Miss Clairol cuyas dos últimas hazañas son haberse enredado con un patrocinio de quince mil dólares a Fabiola de la Cuba y con un aumento de connotaciones delictivas a sus secretarias?

Pues allí va Vargas, en su papel de Chino de la Esquina, diciendo a los millones de oyentes de RPP que él conoce a Alva Castro “por sus preocupaciones filosóficas” y por “su vocación editorial y literaria” (cuando Alva Castro es a la literatura lo que Chemo del Solar al éxito y a la filosofía lo que los ácaros al finado gliptodonte).

Y va enseguida una entrevista que podría ser más útil que un dedo en la garganta a la hora de librarse de un contenido estomacal incómodo.

O sea que Nava, Mirtha y el jefe de todos los capos deben haberse sentado con Vargas y deben haberle dicho que la estabilidad del gobierno y la legitimidad del sistema dependen de RPP y de esta nueva campaña de planchado y pintura.

Y Vargas ha llegado a un arreglo conveniente. Total, si estuvo a punto de viajar a México como embajador de Alan García –y no lo hizo porque Manuel Delgado Parker se lo pidió y le aumentó el sueldo-, ¿por qué no va a oficiar de cataplasma de este contuso gobierno?

Da vergüenza ajena escuchar la agonía de este Vargas. Porque no sólo es un asunto de contenido.

La voz de Vargas era grave y muchas veces noticiosa. Ahora se ha hecho meliflua, zalamera, coqueta bajo cuerda.

Antes sus bajos continuos respaldaban una melodía que iba al son del día y tenía el eco vibrante del directo en directo. Hoy la voz de Vargas parece la de Pedro (también Vargas) cuando cantaba boleros para señoras en un cabaré.

Vargas fue nuestro Wálter Cronkite radial. Hoy es una melopea de Radio Nacional tomada por la Apdayc.

Si Radio Incahuasi –la que Haya usaba para mandar a insultar a sus enemigos- estuviese en el dial, la sacarían del aire por hacerle competencia desleal a la RPP de Vargas.

Pero, bien, el problema ya no es Vargas, que ha decidido ser, como en el viejo icono de la RCA Victor, la voz del amo y jugar a la cocinita con su amigo Alan García.

El problema para mí, lo que me pone tenso y confundido como oyente y colega es no tener una respuesta para la siguiente pregunta: ¿por qué Augusto y Patricia no se ponen en sus trece, pierden el miedo escénico y hacen, sin miedo, las preguntas que (estoy seguro) quieren hacer?

Está muy bien que don Raúl Vargas quiera terminar sus días de radio como lo está haciendo –si Macera bailó con Fujimori, ¡imagínense!-, pero está mal que lo haga en compañía de dos periodistas respetables.

Patricia, Augusto: ¿pueden ustedes hacer algo? Los estamos viendo y escuchando.

miércoles 6 de enero de 2010

El encuestón de García

No sé por qué tantos se preguntan cómo es posible que se haya hecho una encuesta de 27,000 personas.

Y más me sorprende que otros planteen dudas técnicas y sospechas financieras respecto de lo que García anunció en la radio donde ya tiene un alto porcentaje de acciones (viles).

Con la complicidad de Raúl, su hermano del alma, este Castro de El Frontón que es García ha vuelto a poner a los medios de vuelta y media, a los ingenuos de pico y patas y a los compañeros tan felices como cuando Sabroso vivía y “La Marsellesa” significaba algo.

No, pues, tardozonzones: la tal encuesta no existe; es uno de esos inventos que García lanza al ruedo para distraer a los televidentes cuando de sacarlos de algún tema impropio se trata.

Y como de lo que se trata es de que la gente no siga pensando en el asqueroso indulto de Crousillat, o en el juicio de Kouri (que implica directamente a la banda), o en la confirmación de la sentencia al asesino y ladrón (y colega) Fujimori, o en la inconstitucionalidad que clama al cielo del TLC con los amos chilenos, entonces viene el Gran Farsante, el Mitómano Inagotable, el Mentiroso Compulsivo, y ensucia otra vez la política con alguna de sus ocurrencias.

Porque así es García.

Puede decir lo que le convenga o lo que le resulte rentable y puede hacerlo sin escrúpulo alguno.

Puede decir cualquier cosa, en suma. Desde que hará “el cambio responsable” hasta que “el Perú se enrumba al primer mundo”.

Su ya larga carrera política es una pirámide egipcia de mentiras. Su propia vida personal es la mentira de cada amanecer. Y el Apra es, gracias a él, una mentira cómica del socialismo a pañuelazos de América Latina.

¿Encuesta con un universo de 27,000 personas?

¡Pamplinas! Cualquier instituto demoscópico del mundo dirá que una encuesta de esa magnitud sería un gasto absolutamente innecesario.

Cuando “Coca Cola” quiere hacer un estudio de mercado sobre nuevas tendencias en los Estados Unidos no llega a los 10,000 encuestados. Las encuestas que se plantean en España para medir la intención de voto de las próximas elecciones bordean, en el mejor de los casos, las 3,000 opiniones.

Algunos reclaman que no se haya convocado a una licitación para ejecutar el “megasondeo”.

¡Más pamplinas! No ha habido licitación porque no ha habido “megasondeo”. No ha habido corruptela (menor) porque todo es un cuento.

García no se ensucia por unos cuantos soles. Cuando él dispone de lo que a otros pertenece siempre se trata de muchos millones –y lo prueban sus ya innumerables bienes inmuebles-.

Lo que ha querido hacer García es darle una manita a Keiko Fujimori –su candidata de corazón y cochinada- y volver a advertirle al empresariado que Humala “sigue siendo un peligro”.

De paso, claro, ha insinuado que el Apra es todavía una opción. No vaya a ser que los empresarios se olviden del partido que hoy los representa.

El cajero Garrido Lecca volverá a pasar con el chancho-alcancía.

Y los empresarios contribuirán a la causa para que el “apocalíptico Humala” sea bombardeado desde Palacio con la mayor cantidad de bombas de humo y granadas de mugre. De eso se trata todo. De mentiras, dinero y cintas de video.

miércoles 28 de octubre de 2009

Cuestión de caras

Viendo al doctor Juan Vergara Gotelli, presidente de esa casa de intolerancia que es hoy el Tribunal Constitucional, es difícil no recordar al excesivo Cesare Lombroso.

Hay algo misteriosamente deficitario en esa mirada y una pincelada de severidad decrépita en ese puchero centenario que lo retuerce.

Ayer estaba más retorcido que nunca, después de que la OMS y la OPS –las máximas instituciones de la salud a nivel mundial y continental respectivamente- reafirmaran que la píldora del día siguiente “no es abortiva”.

Pero hablando de caras, ¿con qué caras nos mirarán los congresistas que ayer votaron en contra de la renovación parcial del parlamento?

¿Con cara de sinvergüenzas, como deberían? ¿O con cara de inocentes, como lo harán?

La impudicia es que, al rechazar el mecanismo de regulación de la aprobación por tercios o por mitades, los congresistas han votado por sí mismos y han pensado en su estabilidad laboral mucho más que en la regeneración del sistema democrático.

Una renovación congresal a mitad de gobierno sirve no sólo para descargar tensiones sino para actualizar la correlación de fuerzas, castigar a los ineptos y facilitarle al elector la posibilidad de corregir errores y revitalizar el concepto mismo de la democracia.

Grave error el cometido ayer por la Comisión de Constitución. Tan grave como rechazar también el voto facultativo, con lo que se reconoce que la democracia peruana tiene pies de barro.

En efecto, si la democracia consiste en un ejercicio de la libertad –en una orquestación de diversas libertades limitadas tan sólo por el bien común-, ¿qué diablos significa que el voto sea un deber y no un derecho?

Pues significa que en el Perú, a pesar de lo que digan algunos, sí hay ciudadanos de segunda. Y que ellos deben ser reclutados para votar, levados por la obligación e intimidados por la ley.

El congresista Raúl Castro Stagnaro, del PPC, definió ayer muy a su estilo a esa subciudadanía: “Imagínense lo que sería dejar a millones de peruanos que no han tenido la educación suficiente a expensas del voto facultativo...”

Muy bien. Entonces, hay que arrear al electorado para “que cumpla con la ley”.

No importa que un alto porcentaje decida su voto en la cola de la votación, preguntándole a alguien cinco minutos antes de encerrarse en la cámara o convenciéndose gracias a la música de un spot publicitario.

A esa ceremonia cuantitativa y penosa, tan vigilada como sonámbula, la llaman “legitimidad democrática”.

Que con su pan se la coman.

Y siguiendo con lo de las caras, ¿qué amargor habrá pronunciado el ceño de Elena Yparraguirre ayer, cuando se enteró de que el cura Marco Arana no quiere saber nada ni de ella ni de su marido –el de las bodas de sangre-, Abimael Guzmán?

Porque la señora Yparraguirre se atrevió a elogiar a Arana y a decir que el senderismo, dejando atrás el anfo y el degüello, quisiera entenderse con él.

Claro, era una manera de solicitar una amnistía social y de sondear la posibilidad de que la democracia imperfecta que vivimos acogiera, de puro estúpida, a quienes quisieron dinamitarla.

La señora Yparraguirre se ha vuelto a equivocar. Ella no es una guerrillera heroica que quiere dejar el fusil. Ella fue una asesina serial que secundaba a un mutante del marxismo.

No es una arrepentida: es una contumaz que llama a sus crímenes “excesos militaristas” y que sigue evocando, con orgullo, la supuesta epopeya del maoísmo forajido.

Muy bien ha hecho Arana despreciando a la señora y a su señor. Y muy mal han hecho los que han querido liquidar al cura aproximándolo maliciosamente con Sendero. ¿Qué caras pondrán ahora? Quisiera verlos.

miércoles 16 de septiembre de 2009

Vergüenza

En el Congreso de los otorongos la vergüenza escasea.

Por eso es que un grupo multipartidario de congresistas está “trabajando” para que el caso de Nancy Obregón sea visto con gremial benevolencia.

Esa complicidad se empezaría a expresar mañana, cuando, según nuestras fuentes, el Pleno no incorpore a su agenda el asunto de la congresista cocalera que, en abril del 2009, se atrevió a interferir, con lisuras y gestos lumpenescos, en un operativo antidrogas que tenía todos los requisitos de ley (incluyendo la presencia de un fiscal).

Lo primero sería, entonces, dejar que pase el sonrojo. Lo segundo sería proponer que el asunto de la comisión investigadora se postergue hasta las calendas griegas y que el caso de la señora Obregón se termine de olvidar de pura omisión.

La verdad es otra, por supuesto. Hay un buen número de sinvergüenzas que están preocupados por eso del levantamiento del secreto bancario y por el precedente que se puede crear.

“Defender a Nancy Obregón es defender el fuero congresal”, estarían susurrando esos abogados ad hoc, que proceden no sólo del partido de la señora Obregón sino también del fujimorismo (¿recuerdan a “Vaticano” y el “Plan Siberia”?), Unidad Nacional (¿les suena el caso de una compañía aérea de reciente data?), y de esa cortesana dispuesta a todo que ejerce su oficio con el sonoro y explicable nombre de UPP.

Como si el fuero congresal tuviera jurisdicción en las zonas donde la coca “étnica” se hace pasta rentable y cocaína enriquecedora. Como si el kerosene, los 200 kilos de coca y los 75 kilos de cal hallados en la noche de brujas de la señora Obregón no fuesen significativos.

En este Congreso se ha expulsado a congresistas que tuvieron a un empleado fantasma. Me parece muy bien.

¿Se pretende ahora que la señora Obregón, que llama perros a los policías, se enfrenta a representantes del ministerio público y ayuda a que el narco capturado se escape con escopeta y todo, no sea investigada?

¿Con qué cara van a mirar los congresistas metidos en esta mugrienta conspiración a los familiares de los policías, soldados y oficiales que mueran en el Vrae, donde el narcotráfico se ha hecho fuerte y, hasta ahora, inexpugnable?

Hace poco el programa que conduzco todas las noches en Canal 11 difundió el testimonio de un periodista que tuvo que ser traído a Lima por el Instituto Prensa y Sociedad después de ser amenazado de muerte –según sus propias palabras- por la señora Nancy Obregón.

¿Saben los congresistas que quieren blindar a la señora Obregón que ese periodista ha tenido que ser movido fuera de Lima dadas las reiteradas advertencias que algunos allegados de la señora Obregón habrían proferido contra él desde Tocache?

Que le pregunten al Instituto Prensa y Sociedad.

Y que le pregunten a su conciencia si lo que están haciendo no es bochornoso.

jueves 10 de septiembre de 2009

Gobierno oficializa recompensa hasta por S/.1 millón por terroristas

El Gobierno modificó la norma del Sistema de Recompensas a fin de otorgar ese beneficio hasta por un millón de soles a quienes proporcionen información veraz y oportuna que permita la captura de los mandos terroristas que operan en el territorio nacional.

Mediante decreto de la Presidencia del Consejo de Ministros (PCM) se precisa que la escala del beneficio de recompensas está relacionada al rol que desempeñan los mandos terroristas y su participación en el planeamiento y ejecución de acciones terroristas.

TAMBIÉN MEDIO MILLÓN
Así, se recompensará con un máximo de un millón de nuevos soles a quienes brinden información para la captura de un mando politico militar; y con 500 mil nuevos soles por la de los mandos logísticos y de compañía terroristas.

El dispositivo modifica, para ello, el Decreto Supremo 033-2009-PCM, que establece el sistema de beneficios por recompensa a quien facilite la captura de mandos terroristas, y modifica los montos del referido beneficio.

Dicha norma fijaba en 500 mil nuevos soles la recompensa para quienes facilitaban con información la captura de los mandos políticos o militares, y en 300 mil nuevos soles para quienes brindaban datos que permitieran captura a los mandos logísticos y de compañía.

El texto del documento firmado hoy precisa que los beneficios aprobados se pagarán con cargo a los presupuestos institucionales de los ministerios de Defensa y del Interior, y que estarán sujetos a los presupuestos institucionales de cada sector, que en este caso asciende a 10 millones de nuevos soles.

El decreto supremo lleva la firma del Jefe del Estado, del presidente del Consejo de Ministros, Javier Velásquez, y de los ministros de Defensa, Rafael Rey; y del Interior, Octavio Salazar.

Maldigo las utopías

La utopía cristiana empezó con un hombre excepcional que expulsaba a los mercaderes de los templos y terminó con los golpes de pecho del Opus Dei. El Opus Dei que el Papa de Cracovia convirtió en tridente de la cristiandad.

La utopía comunista empezó con otro judío genial descubriendo el robo del salario y el secreto de la plusvalía y terminó en los juicios de Moscú.

La utopía fidelista empezó en las afueras del Moncada, floreció en la Sierra Maestra, se volvió realidad durante esos años de revolución libertaria pero terminó el día en que condenaron a Hubert Matos y siguió terminando cuando Fidel apoyó la invasión sufrida por los checos en 1968 y terminó de terminar cuando al pobre Heberto Padilla lo obligaron a decir que era no sólo un gran poeta (el mejor de su generación) sino también “un agente de la CIA”.

El demonio está tatuado de utopías. La utopía es un demonio que pretende reclutar ángeles para sus propósitos.

El infierno es la utopía de la ética. El cielo, una utopía póstuma.

El maoísmo utópico de las cuevas de Yenán terminó con las revelaciones del doctor Li, el médico de Mao. Una de esas revelaciones era que al señor Mao le encantaba tirarse a campesinas jovencitas que los comités rurales del Partido Comunista Chino le ofrecían, del mismo modo como otros ofrecen bocaditos a sus invitados. Y Mao Tse Tung estaba convencido de que esas niñas le transfundían vitalidad.

El nacionalismo utópico llegó a encarnarse en Pol Pot, el utópico extremo y el asesino serial más inescrupuloso que el comunismo asiático haya parido.

La utopía de un imperio civilizador terminó en Dien Bien Phu y antes en Bombay. Tanto Francia como Inglaterra lo que hicieron fue saquear lo que pudieron y matar a quienes fuera necesario. Igual que España siglos atrás en las Américas. Tanto como la pequeña Bélgica sañuda.

La utopía de la aristocracia alemana terminó en Hitler y la de Henry Ford y el capitalismo estadounidense terminó en la tercerización y en Bernard Maddoff. El conservadurismo del académico Burke es hoy una maquila textil en Ciudad de Guatemala.

Y la utopía de Rosa Luxemburgo, la dirigente polaca, y Pablo Iglesias, el profético tipógrafo español, terminó, como se ha visto, con el señor Rodríguez Zapatero enviando más tropas a Afganistán.

Dios es la utopía del miedo.

De utopías están hechos los campos de concentración y las limpiezas étnicas.

La utopía de un ustachi era decapitar a un serbio. La utopía chechena consiste en matar rusos. Volaban utópicos los kamikazes. Y de esquirlas utópicas e islámicas están hechos los hombres bomba que matan inocentes. Y la utopía del pueblo elegido de Israel va montada en un misil que estalla en una escuela de infantes en la Gaza mártir.

Soñaba utópico el general MacArthur con arrojar la bomba atómica sobre Corea del Norte.

La utopía de Bush no fue pensar ni acertar y ni siquiera hablar inglés correctamente. La utopía de Bush fue cubrir el cielo norteamericano de un toldo de rayos láser que protegiera la segunda tierra prometida.

Odio las utopías. Odio, cada vez más, las grandes palabras y las enormes mentiras que tras ellas se esconden.

El hombre no es la utopía de la creación. Y ni siquiera, de pronto, su comienzo. De pronto todo esto es sólo un experimento fallido y quizá seamos la utopía de un dios idiota.

jueves 27 de agosto de 2009

Mitos sobre Ted Kennedy

Ha muerto Ted Kennedy y ahora, vestido de difunto, parece un héroe del Partido Demócrata.

La verdad es que el señor Kennedy no fue ningún héroe y, además, resulta soberanamente cierto que, como decía Borges, la muerte no mejora tanto a las personas.

Ted fue lo que quedó del clan Kennedy tras el asesinato sucesivo de John y Robert y su larga carrera como senador demostró que el imperio estadounidense puede acoger a románticos y contestatarios y usarlos como coartada.

Porque eso fue Ted en realidad: una coartada de ese bipartidismo que piensa igual cuando de los grandes temas se trata. El Senado podía decir: “tenemos a un Kennedy liberal”. Pero debía añadir: “Los liberales son necesarios mientras no estén en el poder”.

Al liberal John Kennedy, por ejemplo, lo mató una mano negra que lo empezó a ver como un obstáculo para los planes de esa trama corporativa y militar que pone y quita (y mata) a los presidentes de los Estados Unidos.

¿No había acaso Kennedy abortado la invasión a Cuba negándose a un apoyo aéreo que hubiera resultado decisivo? ¿No se había hecho el remolón para la ejecución del llamado Plan Mangosta, que consistía en una invasión en forma a la isla de Castro usando como pretexto una “provocación” armada por la CIA en aguas próximas a Guantánamo? ¿No había cedido ante Kruschev prometiendo no invadir Cuba y retirando misiles balísticos de Turquía? ¿No se oponía a la escalada sin límites de la guerra de Vietnam?

La derecha estadounidense celebró la muerte de Kennedy mientras lloraba sus lágrimas de cocodrilo en el cementerio de Arlington.

Lo que no sabía esa derecha es que detrás de John venía Robert, que había sido fiscal general, que odiaba a J. Edgar Hoover, que despreciaba a Johnson y que podía ser un peligro para la ortodoxia brutal del Pentágono.

Pues entonces se encargaron de Robert en la cocina de un hotel. Y el FBI volvió a pedir disculpas por su descuido aquel 6 de junio de 1968.

El 4 de abril de ese mismo año la derecha se había librado del hombre que más temía. Martin Luther King, el negro más brillante y carismático del siglo XX estadounidense, había recibido un disparo mortal en un hotel de Memphis. Fue un año de grandes cosechas para los hombres que izaron a Nixon al poder. Nixon sí que era de los suyos.

Y, entonces, quedó Edward Moore Kennedy, abreviado como Ted Kennedy para la mercadotecnia.

Pero cuando todos pensaban que Ted iba a ser el sucesor del rey león y el candidato invencible, sucedió, en 1969, lo del lago Chappaquiddick.

Tras una fiesta, al senador no se le ocurrió nada mejor que subirse al carro acompañado de Mary Jo Kopechne, que era ayudante en su oficina senatorial. El auto, conducido por Kennedy, quebró las defensas de un puente y cayó al lago Chappaquiddick, en Massachussetts. Mary Jo murió ahogada. El senador se salvó nadando a solas. Y avisó a la policía con seis horas de retraso para que el alcohol de la fiesta se le evaporara de las venas.

Allí se terminaron sus aspiraciones presidenciales. Sin embargo, creyendo que el apellido lo amnistiaría, el buen Ted le hizo la vida imposible a Jimmy Carter, el único presidente decente que tuvo los Estados Unidos en las últimas décadas. Al final, no obtuvo la candidatura demócrata pero sí debilitó lo suficientemente a Carter como para que Ronald Reagan lo aplastara y ensuciara de modo indeleble la irónica Casa Blanca.

De modo que Ted se convirtió en senador de antemano y en cabildero vitalicio por decisión de sus votantes y porque su progresía retórica amenizaba los debates. Su discurso en contra de la guerra de Irak, por ejemplo, alcanzó cotas de brillantez. Al final, sin embargo, la votación aplastante del patriotismo en versión Bush puso las cosas en su sitio. Y fueron a la guerra para apoderarse para siempre del petróleo iraquí.

Llegó a ser tan divertido y tan inofensivo Ted Kennedy que hasta los republicanos hablaban bien de él. Y terminó siendo tan funcional al sistema que hasta la Fox, que es como la CNN dirigida por Capone, ha lamentado su pérdida. Con lágrimas de cocodrilo por supuesto.

martes 25 de agosto de 2009

Tumbas reales

Lo que voy a contar es real. Está sucediendo. Así, gerundialmente. Y demuestra hasta qué mundo el mono humano ha cavado para encontrarse con su imbecilidad más pura.

Sucede que en 1986 Richard Poncher, de 81 años y muerto de muerte natural, fue enterrado en el cementerio Westwood Village Memorial Park, en Los Angeles, en una tumba contigua –y hasta en un nivel más alto- a la de Marilyn Monroe.

Poncher, un mafioso con algún éxito en Chicago, había adquirido, en 1954, esa última residencia en la tierra de manos del beisbolista Joe di Maggio, quien fue uno de los maridos de la actriz.

Lo que está pasando ahora es que Elsie Poncher, la muy longeva viuda de Richard Poncher, atraviesa por algunas dificultades económicas.

Y no ha tenido mejor idea que rematar a través del Internet la tumba de su marido.

De modo que ha puesto un aviso en el sitio de las subastas más famoso de la red y, según un despacho de la agencia France Presse, ya ha conseguido en eBay una oferta mayúscula de cuatro millones y seiscientos mil dólares.

Más de cuatro y medio millones de dólares para adquirir el derecho de pudrirse cerca de lo que quede de Marilyn Monroe, que fue enterrada allí el 6 de agosto de 1962 luego de suicidarse con una dosis colosal de tranquilizantes.

Para llegar a la suma que terminará por aceptar seguramente, la viuda Poncher fue animando a los 18 postores interesados.

Ninguno de ellos, por supuesto, le preguntó si no sentía algún remordimiento por desalojar de modo tan póstumo e incontestable al que fuera su marido.

En estos tiempos palabras como culpa, escrúpulos o delicadeza parecen no sólo anacrónicas sino también ridículas.

Y la señora Poncher hace tiempo que dejó de tener finezas para con el hombre que, sin duda, debió de odiar a todas las horas de todos los días de no sé cuántos años.

Porque la señora Poncher, según ha confesado a Los Angeles Times, enterró a su marido boca abajo para que molestara menos (o para que mordiera el polvo de la derrota con más rapidez que el común de los mortales, no está muy claro).

Y ahora lo desahucia y lo arroja del mausoleo que el mafioso creyó búnker eterno. Porque las deudas apremian y la casa de Beverly Hills, donde ella también habrá de morir, demanda gastos que no puede cubrir.

¿Qué es más sórdido en todo esto? ¿La trémula codicia de la vieja señora Poncher o el pago millonario por ser enterrado casi encima de Marilyn Monroe? Que Jorge Bruce diga algo, por favor.

En todo caso, la mala racha de Marilyn Monroe no cesa. Porque otro de sus vecinos cadavéricos será Hugh Hefner, el propietario de “Playboy”, quien compró la tumba que da al otro lado en 1992 y al despreciable precio de 75,000 dólares.

Algunos dicen que Hefner piensa hacer en “la otra vida” lo que no pudo hacer en esta: estar cerca de esa niña adorable que Hollywood convirtió en desdichada y los Kennedy en promiscua. Y que, como recordaba Cardenal en ese poema famoso, se murió llamando por teléfono a alguien que no podía contestarle.